¿En qué consiste la protección pasiva contra incendios?

La protección contra los incendios que se lleva a cabo en los edificios se divide en dos grandes áreas: la protección activa y la protección pasiva. Mientras que en la primera entrarían todos aquellos elementos que nos permiten actuar activamente contra el fuego: extintores, mangueras, timbres para hacer sonar la alarma, detectores automáticos…; en la segunda nos centramos en los elementos constructivos del edificio, los que permiten la evacuación y los que acortan o entorpecen el avance de las llamas. En este blog vamos a desarrollar la segunda vertiente.

En la protección pasiva una de las cosas que se incluye es todo aquello que está dispuesto para evitar el inicio de un incendio, es decir, que cumple un papel preventivo. En este punto nos encontramos los revestimientos intumescentes para las estructuras metálicas, con ellos se retarda el calentamiento de las mismas manteniéndolas durante más tiempo en buen estado al sufrir un incendio. A esto se suma el uso de materiales ignífugos: pinturas, ladrillos, rejillas de ventilación etc., así como la necesidad de un sellado estanco que impida la propagación de las llamas y el humo por las distintas estancias de un edificio.

En consonancia con esto último entra en juego uno de los elementos más conocidos de la protección pasiva contra incendios: las puertas cortafuegos. Éstas han de cumplir la normativa vigente y superar los ensayos que llevan a cabo instituciones acreditadas con fuego real para demostrar su eficacia. Si consiguen pasar estos test entonces logran una calificación apta para su empleo, eso sí atendiendo en su instalación a otros elementos (espesores, soportes, aplicación…) que están perfectamente detallados.

Las puertas cortafuegos homologadas son vitales ya que cumplen una doble función: evitar la propagación del humo y fuego, así como, junto con una correcta señalización luminiscente, facilitar la evacuación de las personas y la actuación de los cuerpos especiales que entran en el edificio cuando se produce un incendio.

Otro aspecto muy importante de las puertas cortafuegos es la instalación. Para ello hay que elegir a empresas que cumplan la normativa y sigan las instrucciones del fabricante. Así lo hacemos en Hergoy Cerrajeros para garantizar su buen funcionamiento, eficacia y porque tu seguridad es nuestra prioridad. Además, llevamos a cabo las revisiones periódicas, una tarea fundamental ya que son obligatorias por ley, así como las posibles reparaciones que se necesiten efectuar. Todo este trabajo nos garantiza que las puertas cortafuegos estén en perfecto estado de cara a su posible uso. Si quieres más información sobre ellos no dudes en ponerte en contacto con nosotros escribiendo a cerrajeros@hergoy.es o llamando al 91 643 80 81.

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